El Progreso del Peregrino - Película Animada

La excelente obra de Juan Bunyan: "El progreso del peregrino" en película animada para toda la familia.

El progreso del peregrino (en inglés, The Pilgrim's Progress) es una novela alegórica por John Bunyan, originalmente publicada en inglés en 1678. Es considerada una de las obras clásicas literarias, habiendo sido traducida a más de cien idiomas.

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Videos de Música Cristiana Para Niños

Una selección de videos cristianos para niños, variedad de canciones para motivar a los pequeños de casa y de la iglesia a alabar a Dios. disfrute de este material y comparta con los niños de la escuela dominical y demás niños.

















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Reflexiones Cristianas - El Tesoro Escondido

"El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno dealegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo". Mateo 13:44

Aún hoy, en tiempo de guerras se entierran objetos de valor para que no caigan en manos enemigas. En esta parábola de Mateo 13 un hombre halla tal tesoro enterrado en un campo. ¿Qué enseñanza nos da este texto?

El hombre que vendió todo alude al Señor Jesús, quien era rico, pero que por amor a nosotros se hizo pobre, se humilló a sí mismo y vino a ser un siervo.

El tesoro es una imagen de la Iglesia de Dios, el conjunto de los salvados, constituido por las numerosas almas que otrora estaban perdidas. Sin embargo el Señor fue tras ellas hasta encontrarlas.

“El campo es el mundo” (Mateo 13:38), había explicado el Señor anteriormente. Desde siempre Dios es el legítimo dueño de la creación, pero Satanás se apropió del mundo. Como hombre, el Señor volvió a conquistarlo de mano del “príncipe de este mundo”. Para esto dio su vida en la cruz del Gólgota y arrebató su presa al diablo.

La alegría que experimenta el hombre después de haber hallado el tesoro nos recuerda que el Señor Jesús sufrió la cruz “por el gozo puesto delante de él” (Hebreos 12:2).

En la parábola, el tesoro permanece oculto en el campo; pero no es el lugar más adecuado para conservarlo. Vendrá el momento cuando los salvados alcanzarán su verdadero destino, porque el Señor dijo: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo” (Juan 17:24).
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Cómo Formar Hijos de Bien.

Formar a un hijo o varios hijos de bien, es uno de los retos más difíciles para los padres de hoy, pero al mismo tiempo es uno de los más gratificantes. Con todo eso, muchos padres aún no toman la iniciativa que deberían en este mundo tan complejo y convulsionado.

La vida moderna difiere mucho de las décadas pasadas, lo cual también equivale a variantes en las formas de criar hijos en relación a lo que nuestros padres usaron con nosotros; porque a decir verdad, la forma en que nos criaron tiene relación en el cómo vamos a criar a nuestros propios hijos, ya sea esto efectivo o no.

No obstante, hay principios universales e inalterables en la formación del carácter y la personalidad de un ser humano, y estos tienen mucho que ver con el producto final que obtendremos en la formación de cada uno de nuestros hijos. Para tal efecto, es necesario aplicar estos principios que yo denomino “herramientas”, cuyos usos darán como resultado una excelente labor paternal.

1. Amor. Todo padre y madre aman a sus hijos, aunque no necesariamente saben expresarlo. Esto se debe a que cuando ellos también fueron hijos no recibieron muestras de afecto y aprecio por parte de sus padres. Y en el intento por llenar ese vacío en la interacción con sus hijos, buscan sustitutos materiales lo cual no logra satisfacer la necesidad de afecto y ternura que todo ser humano -particularmente niño o adolescente- necesita.

Los hijos carentes de aprecio y apego de sus padres, procurarán conseguirlo en otros lugares, y lamentablemente por su inmadurez se refugian en cosas poco nobles. Ante esto los padres reaccionan con desconcierto al no entender por qué sus hijos a quienes no les falta “nada” terminan en situaciones horrendas. Todo esto se podría evitar si los padres colmaran a sus hijos de abrazos, besos, aprecio, estimación, etc. Si no lo sabía, el amor no tiene sustitutos.

2. Autoridad. El ejercicio de la autoridad es imprescindible en el propósito de salvaguardar a nuestros hijos de los flagelos que vienen azotando y destruyento a nuestra jóven generación. Jamás sea permisivo o condescendiente con lo malo o lo incorrecto. Nuestros hijos necesitan referentes de conducta, establezca parámetros de lo que es permitido y de lo que no se permite en casa. Jamás celebre cuando sus hijos usan de groserías o cuando se tornan insolentes. Enséñeles a tener pudor y decencia, ya sea en casa o cuando estén fuera de ella.

Los hijos deben saber que los padres son la autoridad en casa y deberán someterse a ellos. Dicha autoridad siempre deberá ser ejercida con firmeza y determinación, esto equivale a ser inflexibles a las normas o reglas que ellos mismos han establecido para sus hijos. Se espera que quienes establezcan las normas sean los primeros en cumplirlas, esto será un buen recurso para que todos en casa hagan también lo mismo. La regla puede ser de hierro, pero los padres siempre han de mostrar ternura al exigir su cumplimiento, pues ellos saben qué es lo mejor para sus hijos.

3. Experiencia. Siempre oigo a los padres jóvenes decir que, es su inexperiencia lo que desencadenó en una serie de errores relacionados a la formación de sus hijos. Lo mismo dicen algunos padres no tan jóvenes y la mayoría de quienes han perdido o están perdiendo a sus hijos. Con el respeto que se merecen quienes afirman esto, debo decirles que esto no es tan exacto, por no decir que faltan a la verdad. En seguida, permítanme demostrales lo contrario.

Ninguno llega desprovisto de experiencia para ser padre. Fue en nuestro entorno familiar siendo hijos que ganamos experiencia. ¿Recuerdas cómo te hubiera gustado que tu padre te abrace y te diga que te ama? Pero no lo hizo, y te dijiste: “Cuando tenga mis hijos, yo no seré igual”. O aquel día cuando tu padre se fue de casa para nunca más volver, ¿recuerdas que te hiciste la promesa de “nunca abandonar a tus hijos”?. Experiencias como estas nos marcan para siempre, y está en nosotros no volverlas a repetir. Pero también viviste experiencias gratas y maravillosas las mismas que son dignas de volverse a repetir con tus hijos. Echa mano de la maravillosa herramienta de la “experiencia” y aplícala en la formación de tus hijos.

4. Sabiduría. Conozco padres que no tienen instrucción, y que tampoco viven en las grandes urbes, ni son acaudalados, pero han sabido encaminar tan bien a sus hijos que ahora gozan del fruto de haber cumplido una estimable labor formativa. ¿Qué quiero decir con esto? Que es perfectamente posible que todas las personas podamos formar hijos de bien. Y para esto no se requiere ser tan inteligente, ni pertenecer a determinada clase social, sino usar cada una de la herramientas anteriores y dar lugar al uso de la sabiduría, digo esto porque es la que menos se usa hoy en día.

La sabiduría se define como “conocimiento profundo”. En filosofía se la conoce como “gnosis”, y en psicología se denomina “cognición”, pero también es: razón, criterio, entendimiento y sentido común. ¿Por qué digo que se la usa poco? Respondo con solo dos preguntas: ¿Se ha percatado qué poco criterio tienen innumerables padres al consumir alcohol en presencia de sus menores hijos?, ¿dónde está el sentido común de los padres al permitir que sus hijas adolescentes acudan a discotecas?. Es increíble, pero en pleno Siglo XXI todavía existen padres incautos e ingenuos, parece que no tienen “conocimiento” que los vicios ocasionan estragos en la familia y que las discotecas son centros de perdición para la juventud. Si este fuera su caso, lo invito a considerar lo que dijo el gran sabio Salomón: “Sabiduría ante todo, adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. El obedecer a Dios es el principio de la sabiduría, y conocer al Dios santo es la inteligencia”. – Proverbios 4:7; 9:10.

Feliciano Ruiz Lavado
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Cómo invertir bien tu tiempo libre

Está claro que durante el tiempo libre es preciso descansar. Descansar de los deberes escolares, que es el principal trabajo del joven. Sin embargo, descansar no es sinónimo de "no hacer nada". Muchos intelectuales han dicho que la mejor forma de hacer descansar la mente es realizando alguna actividad práctica, tal vez algún trabajo manual. O bien, realizar algún ‘hobbie’, es decir, alguna actividad agradable en que tú puedas hacer descansar tu mente, pero sin caer en la ociosidad. Muchas variedades de ‘hobbies’ hay en que tú puedes entretenerte, pero ¿cuáles de ellas escoger, que te traigan alguna ganancia o provecho en el Señor?

Aprender a tocar un instrumento musical puede ser una hermosa actividad recreativa. Hay diversidad de instrumentos, y en la iglesia hay hermanos que con la mejor voluntad podrían enseñarte.

Hay también pequeños trabajos artesanales que los jóvenes pueden hacer, y que les pueden proveer de algunos ingresos.

En la iglesia hay algunos servicios que los jóvenes pueden realizar, y que les pueden acarrear muchas satisfacción; la primera satisfacción, por supuesto, será saber que están sirviendo al Señor, y también el saber que están bendiciendo, o ayudando a otros hermanos.

Es conveniente buscar la compañía de los jóvenes de la iglesia, y compartir con ellos, sanamente, los ratos libres. En ellos habrá lugar para entretenerse, jugar, y también buscar compañerismo cristiano. En este compañerismo se hallará consuelo y edificación cuando sea necesario. Cristo podrá ser tocado en cada joven que ama al Señor.

Sin embargo, es preciso ver que en todo hemos de conducirnos como es digno del Señor. Que la motivación de nuestros encuentros sea el más sano, el más loable, que no haya ninguna mancha en nuestros ágapes, que nadie profane el lugar santo en el que Dios nos ha puesto. Que así sea para su gloria, amén.
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Cómo escoger la paz en lugar de la tensión

Mientras que alguna tensión es innecesaria, otra es inevitable, como la que proviene del trabajo, la familia o las pequeñas irritaciones de cada día. ¿Cómo manejas las problemas inevitables de la vida? La premisa básica de este estudio es que nuestra vida se define por las actitudes que decidimos adoptar. Una de las principales es cómo manejamos la tensión inevitable. ¿Te recuerdas de la definición de “actitud”? Es la respuesta mental y emocional a las circunstancias de la vida. Cuando decimos que debemos escoger la paz en lugar del estrés, hablamos de ENFRENTAR las causas abiertamente y desarrollar las respuestas mentales, emocionales y espirituales apropiadas a esas tensiones. La paz no es una actividad, sino una actitud. ¿Cómo puedes desarrollar esa actitud de paz?

1. Mira los problemas como lo hace Dios. (Santiago 1:2) El estrés es una actitud que resulta cuando respondemos a los problemas con pánico. Santiago dice que nuestra primer respuesta a la tensión inevitable debe ser de gozo. Seguramente NO se refiere a una alegría irreflexiva: “no tengo dinero para pagar las cuentas” ¡que emocionante!…. seguramente que no, sino se refiere a UNA SEGURIDAD CALMADA QUE SABE QUE DIOS CONTROLA LA SITUACION. Podemos responder con gracia al estrés. Es interesante notar que la palabra alegría y gracia provienen de la misma raíz griega.

Pero… ¿cómo podemos hacer esto? “Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia” (Santiago 1:8) En otras palabras, nos dice que los problemas son oportunidades para crecer. La raíz griega de “problemas” es “hacer avanzar”. Los problemas nos hacen avanzar en nuestro crecimiento espiritual.

2. Vive en tiempo presente. Cuando desperdiciamos el tiempo recordando los errores del pasado (que de todos modos no podemos cambiar) o pensando en los problemas del futuro (que de todos modos no podemos prever), somos susceptibles de vivir bajo estrés, estorbando la alegría del momento presente. Es interesante que en el Antiguo Testamento, el nombre más santo de Dios se traduzca como “Yo Soy”. También en el evangelio de Juan, Jesús se refiere a sí mismo como “Yo Soy”.

3. Descanse un día a la semana. Me parece que puedo escuchar a alguien diciendo: “eso es fácil para ustedes los pastores. ¡Solo trabajan una hora por semana! Pero si supiera lo que tengo que hacer, vería que es imposible. “ Pero el hecho es que uno de los primero mandamientos que Dios dio fue el de tener un día de descanso. En el Antiguo Testamento, se conocía como el sábado. Este era más que un día de adoración, era de descanso, imitando el horario que Dios mismo había seguido. (Exodo 0:9-11) El hombre no fue hecho para trabajar 7 días a la semana. Ese horario es poco realista y con toda seguridad producirá presiones y hasta un colapso nervioso. Es evidente que Dios no necesitaba descansar. Cuando terminó su obra de creación no dijo: ¡Uf! ¡Estoy agotado! ¡necesito descansar!” Mas bien, estableció un patrón para la forma en que debemos trabajar. Necesitamos un día de descanso para reponer nuestros recursos físicos. En el Antiguo Testamento el día de reposo se utilizaba para la adoración. Hoy nosotros nos unimos cada semana para adorar a Dios y retomar la perspectiva correcta al meditar en la palabra de Dios y en su obra en nuestra vidas.

4. Todos los días haz algo que te agrade hacer. Con saber que vas a pasar unos minutos haciendo algo que te gusta, como tu pasatiempo favorito, practicando algún deporte, leyendo o viendo un programa de televisión, puede ayudarte a soportar las tensiones del día.

5. Pasa tiempo a solas con Dios cada día. La manera como empezamos o terminamos el día afecta grandemente nuestro nivel de tensión. Es imposible manejar efectivamente la presión sin pasar tiempo con aquél que nos ofrece la única solución a ella. Nuestro mayor ejemplo de esto es Cristo. El no permitía que sus múltiples responsabilidades impidieran esos momentos. (Marcos 1:35) Al analizar el contexto de este pasaje, encontramos que se encuentra en medio de uno de los días más ocupados de todo el ministerio de Cristo. Sin embargo, comenzó su día de rodillas. Para El, el tiempo que pasaba con su Padre no era una obligación religiosa, sino el secreto de su fuerza y la fuente de su tranquilidad. Dios nos ofrece la misma fuerza y tranquilidad en medio de una vida llena de tensiones. Medita en este pasaje: (Isaías 40:29-31)
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¿De qué está hecha la vida?

La vida no se mide ganando puntos (como en un juego). Tampoco se mide por el número de amigos que tienes, ni por como te aceptan los otros, ni por los planes que tienes para el fin de semana, ni por si te quedas en casa solo. No se mide según con quién sales, o con quien solías salir ni por el número de personas con quien has salido, ni por si no has salido nunca con nadie.

La vida tampoco se mide por la persona que has besado. No se mide por el sexo. No se mide por la fama de tu familia, ni por el dinero o bienes que tu familia posea, ni por la marca del carro que manejas, ni por la escuela a que asistes. No se mide por lo feo o guapo que seas, ni por los zapatos que uses o el tipo de música que prefieras. No importa si tienes el pelo rubio, castaño, negro o rojo, o si tu tez es blanca o morena. No se mide por las notas que recibes, ni por lo inteligente que seas, ni por lo inteligente que dicen los exámenes estandarizados que eres. No se mide por las organizaciones religiosas o sociales a las que perteneces, tampoco por que tan bueno seas en “tu” deporte.

La vida simplemente no es nada de eso. Pero la vida sí se mide según el amor que des o según el daño que hagas. Se mide según la felicidad o la tristeza que proporciones a otros. Se mide por los compromisos que cumples o las confianzas que traicionas. Se trata de la amistad, la cual puede usarse como algo sagrado o como una arma. Se trata de lo que dicen y lo que quieres decir, sea dañino o benéfico. Se trata de murmurar o de contribuir a los pequeños chismes. Se trata de los juicios que formulas y de por qué los formulas, y a quien y con que intención se los comentas.

La vida se trata de a quien no le haces caso o ignoras…adrede y a pleno propósito. Se trata del celo, del miedo, de la ignorancia y de la venganza. Se trata del odio que puedes llevar adentro, de como lo borras o como lo riegas y lo cultivas. Pero la mayor parte se trata de si usas la vida tuya para tocar y amar o para envenenar el corazón de otros, de una manera que habría sido imposible que ocurriera de otra forma. La vida se trata de vivir una vida plena, que impacta y transforma vidas.

Tú y sólo tú escoges la manera en que afectarás para bien o para mal el corazón de tus semejantes…….y esas decisiones son de lo que se trata la vida. El corazón de este asunto es un asunto del corazón.

“Te traigo más que una canción, porque ella en sí no es lo que me pides. Buscas más adentro que a lo que simple vista parece: miras dentro de mi corazón”.

Autor: Matt Redman
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